jueves, 21 de mayo de 2009

Hacia una Visión Masónica del Desarrollo

I. Introducción.

En este ensayo se revisa el concepto de desarrollo, que a finales del siglo XX recobra  importancia ante la inusitada fuerza de los procesos de apertura económica que han originado a su vez, una reacción de la misma magnitud en el sentido opuesto, es decir, en la preocupación por el crecimiento económico de regiones localizadas territorialmente de manera específica, que es en donde aparecen variables que por medio de un análisis macroeconómico  y desde la perspectiva de los actores políticos nacionales e internacionales, simplemente no suelen ser tomadas en cuenta. Tales son, el bienestar de la población, la sostenibilidad del crecimiento que deviene para las generaciones futuras y la distribución del PIB per cápita, principalmente.

En la medida en que la masonería se preocupe por realizar análisis al respecto e integrar tales vectores de manera comprometida y militante, podrá integrarse objetivamente al proceso de cambio estructural que se pretende realizar y las propuestas que realice serán insertadas de manera más precisa y exacta  en los diferentes planes y programas de las instancias municipales, estatales y nacionales, respectivamente.

II. Problemática.

Actualmente, el desarrollo tiene que ver con la compleja percepción de la unidad de la creación, del potencial ilimitado de la humanidad y de la posibilidad de transformar el yo y el mundo actual en algo mejor. Este proceso es biocéntrico, es decir, el ser humano solo ocupa una parte de la naturaleza sin distinguirse esencialmente de los demás seres vivientes. En cambio, el cristianismo es antropocéntrico con el hombre en el centro y vértice de toda la creación y como persona es sujeto de derechos inalienables. Para los cristianos tal postura se aparta del "Dios encarnado" ("Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn.1,14). La contemplación de la naturaleza revela al Creador y la posición de nuestra diginidad como seres creados a su imagen. Hay que restablecer la armonía original  y hay que respetar la creación de modo especial en la vida humana.

En congruencia con ello, han surgido movimientos de diversa índole, de entre los que destacan los ecologistas, que ocuparon el centro del debate internacional en  1992 en la Cumbre de Río de Janeiro sobre "Medio Ambiente y Desarrollo", que aprobó dos convenciones internacionales - sobre la biodiversidad y el clima - y un documento llamado Agenda 21, surgido como un plan de acción para promover un desarrollo compatible con los ecosistemas.  Actualmente, existe  una Agenda 21 para México, para la entidad  y para el municipio, siendo prácticamente letra muerta su aplicación.

 Varios aspectos de la crisis internacional existente han llegado al punto crítico, como la desigualdad del ingreso, la salud, la pobreza, la penuria de agua y el cambio del clima. Desde hace 30 años sabemos que la concentración de ciertos gases en la atmósfera ha aumentado hasta tal punto como para modificar la temperatura del planeta, y por lo tanto el clima global. Sin embargo hemos dejado empeorar las cosas. Al ritmo actual, según los cálculos del Hadley Centre del Servicio Meterológico británico, la temperatura media del planeta subirá 8,8 grados centígrados -de la media actual de 14 grados. La última vez que la Tierra se ha calentado tanto desaparecieron todas las superficies congeladas, pero las especies vivas no tendrán el tiempo de adecuarse a un cambio tan inesperado y no sobrevivirán. Ellos se preocupan sólo del crecimiento económico. También otra gran crisis, del agua, se agravará por el cambio del clima. Para estabilizar el clima se necesitará tiempo, y mientras tanto hace falta aprender a convivir con el cambio. Si queremos seguir produciendo comida para alimentar a la humanidad tenemos que invertir el camino, perseguir la seguridad alimentaria promoviendo las pequeñas empresas agrícolas. Según un estudio de la FAO, las pequeñas empresas son 5 o 6 veces más productivas por hectárea que las grandes empresas industriales, porque diferencian los cultivos. Y diferenciar las cosechas se vuelve más esencial cuanto mayor es la inestabilidad climática, las oleadas de calor, aluviones, invasiones de parásitos. Entonces, ya la crisis es evidente. Pero la necesidad de reducir de modo drástico la problemática internacional, nos brinda la ocasión de repensar el sistema económico y buscar nuevas soluciones.

En este sentido es necesario conceptuar de manera más holística la noción de progreso y desarrollo, que actualmente significa monetizar todo -los recursos naturales, las relaciones entre las personas. Hoy las guerras son causadas por el desarrollo, guerras por el control del petróleo por ejemplo. Hoy la palabra de moda es sobrevivir. Hay que volver la mirada a las economías locales, a la cooperación mutua entre comunidades. A Gandhi, que vio la India como una asociación de aldeas.

En el caso concreto de la Masonería, es señalado que se ocupa del estudio de la Filosofía y en particular de la Moral para conocer y practicar la Virtud. Al situarse en el contexto histórico de tal definición y ante el proceso de desprenderse la Ciencia de la Filosofía y conforme cada una de las disciplinas de aquella definen un objeto particular de estudio, un método de investigación y encuentran leyes relativas al campo de análisis, resulta insoslayable la perentoria necesidad de penetrar en  la Ciencia, revisando conceptos clásicos y actualizándolos, para continuar siendo una institución vanguardista, liberal y propositiva, formadora de hombres situados en el contexto moderno.

III. El Concepto de Desarrollo. Enfoques Actuales.

El análisis de conceptos históricamente equivalentes al de desarrollo económico permite observar como cada uno de ellos refleja, en realidad, una corriente de pensamiento, es decir, conllevan una carga ideológica. Al mismo tiempo se muestra cómo se asocian tanto a la problemática concreta como al trasfondo filosófico dentro de la cual se desarrolló la misma. Este enfoque filosófico general y la percepción de su marco cultural puede denominarse visión y en esta hay  dos aspectos a destacar: el ideológico y el metodológico.

Todo análisis deberá ser analizado desde dichas ópticas, para definir cada posición en cuanto a los objetivos, metas y aspiraciones que se supone deberá satisfacer el desarrollo; es decir el desarrollo concebido en su sentido ideológico o prospectivo.

Actualmente existen tres tendencias que se preocupan actualmente del desarrollo:

a)       Las que lo conciben como crecimiento. Suelen definirlo en términos de PIB per capita  y el proceso de desarrollo en términos de tasa de crecimiento. El ingreso por habitante es la medida o indicador más adecuado para definir el nivel y ritmo de desarrollo, así como entre las naciones, se definen indicadores en los cuales, al ser listados los diferentes países que conformen tal taxonomía, se encontrarán con que los países que encabecen o superen algún punto de referencia serán desarrollados. El problema del subdesarrollo queda reducido casi enteramente al de incrementar su capacidad de acumulación y su desarrollo quedará prácticamente asegurado con la elevación de las tasas de ahorro e inversión. Esto implica una postura metodológica similar a la que aparece en las escuelas clásica y neoclásica, es decir el mismo tipo de mecanicismo que concibe al sistema económico en términos de determinadas fuerzas que producen ciertos equilibrios a través de mercados, que funcionan total o parcialmente en forma libre y permiten que se efectúen dichos procesos de ajuste.  En síntesis se trata de una teoría desarrollada y perfeccionada acorde con los requisitos ideológicos y metodológicos de las economías capitalistas avanzadas. Pero como existe evidentemente una relación entre inversión y crecimiento (macroeconómico) y “eficiencia” y crecimiento (microeconómico), en todo sistema económico, parecería que dicha teoría es también adecuada para interpretar la problemática del subdesarrollo. Se parte en consecuencia de una teoría o modelo abstraído de cierta realidad, con determinadas preocupaciones o ideales y luego se trata de percibir el subdesarrollo a partir de él.

b)       Las que lo perciben como un estado o etapa. Los autores que siguen esta forma de análisis de los problemas de desarrollo, observan  que el desarrollo es concebido como una serie de etapas que recorren desde la más primitiva hasta la más desarrollada o moderna. Adoptan la vía inductiva,  suelen comenzar con alguna economía subdesarrollada como pilar de estudio y en la base de su estrategia propuesta de desarrollo. Se parte del “problema del subdesarrollo”, se elaboran teorías que explican el estado o etapa de subdesarrollo y de estas teorías se extraen las correspondientes conclusiones respecto de la política a seguir. Este enfoque es generador de numerosos esfuerzos y políticas recientes en materia de desarrollo, concebidos todos como esfuerzos de modernización. La nota común entre los autores de esta corriente, es el eslabonamiento de una secuencia descriptiva como forma de analizar el proceso de desarrollo y por la otra, el carácter parcial de las teorías en el sentido de asignar el carácter de variable causal básica a una de las características del subdesarrollo. En ambos rasgos anteriores, se infiere un alcance descriptivo, sin capacidad analítica para explicar el paso de una etapa a otra, o el proceso de cambio estructural.

c)       Las que lo enfocan como un proceso de cambio estructural global. En numerosos países latinoamericanos se han realizado esfuerzos importantes de mejoramiento económico y social, pero no obstante las labores realizadas, se viene observando una tendencia hacia el estancamiento del proceso de industrialización y crecimiento de dichos países. Ello ha acentuado el esfuerzo de crítica respecto a los supuestos de los modelos y teorías analíticas del desarrollo en uso. Se ha avanzado en cuanto al conocimiento de la realidad de América Latina, apreciándose más claramente cada vez, las desviaciones respecto a las teorías que pretendían describir la fenomenología. A través de los escuerzos principalmente realizados por la CEPAL y autores vinculados, se ha llegado a identificar una corriente de pensamiento latinoamericano denominado estructuralista, que pone el acento de la política de desarrollo sobre un conjunto de reformas estructurales, en la función del estado como orientador, promotor y planificador y en una reforma y ampliación sustancial de las modalidades de financiamiento externo y del comercio internacional. El fracaso de las políticas estructuralistas, llevó a una postura autocrítica, donde se llegó a la conclusión de que las políticas y medidas estructurales fueron esbozadas a través de modelos demasiado simplistas y unilaterales. El estructuralismo no examinaba la realidad latinoamericana como una totalidad que se explica a sí misma como producto de su evolución histórica, sino que la contrastaba con los supuestos de los modelos de crecimiento o de las teorías parciales del subdesarrollo.

Un esquema analítico adecuado para el estudio del desarrollo y del subdesarrollo, debe reposar por consiguiente, en las nociones de proceso, de estructura y de sistema.  El desarrollo y el subdesarrollo pueden comprenderse entonces como estructuras parciales, pero interdependientes que conforman  un sistema único. La característica principal que diferencia ambas estructuras es  que la desarrollada, en virtud de su capacidad endógena de crecimiento, es la dominante y la subdesarrollada, dado el carácter inducido de su dinámica, es dependientes y esto se aplica tanto entre países como dentro de un país.

Visto así, el problema del desarrollo de una estructura subdesarrollada, aparece como la necesidad de superar su estado de dependencia, transformar su estructura para obtener una mayor capacidad autónoma de crecimiento y una reorientación de su sistema económico que permita satisfacer los objetivos de la respectiva sociedad. En otros términos, el desarrollo de una unidad política y geográfica nacional significa lograr una creciente eficacia en la manipulación creadora de su medio ambiente natural, tecnológico, cultural y socia, así como de sus relaciones con otras unidades políticas y geográficas

IV. El Desarrollo, Una Definición.

El concepto en cuestión ha sido intrínsecamente difícil de definir, lo cual desde otros tiempos se ha reflejado, ya que se han utilizado otros conceptos cercanos, y para muchos incluso sinónimos de desarrollo: riqueza, progreso, evolución económica, industrialización, modernización o crecimiento económico. Todos ellos son indicadores de la expansión económica, pero no implican necesariamente una mejora del bienestar de la sociedad, de la movilidad social ni de la equidad imperante en tal nación. Asimismo dejan de lado la variable de la sostenibilidad -o mal llamada sustentabilidad, por un error de traducción-, anteriormente casi en desuso, pero  que emerge a últimas fechas con una ponderación cada vez mayor dentro de las variables que conforman el desarrollo económico.

 También es evidente, que el concepto de desarrollo no puede definirse de manera atemporal, sino que se llena de contenido histórica y políticamente. Cada sociedad y cada época tienen su propia concepción sobre el desarrollo, que responde a las convicciones, expectativas y posibilidades que predominan en ellas. En este punto, es claro que el concepto de desarrollo está profundamente entrelazado con las oportunidades que se barruntan  para el género humano hacia el tiempo futuro. Tal fue el sendero que le fue marcado al terminar la Segunda Guerra Mundial, al aparecer el concepto en toda su fuerza y vigor dentro de los planes, proyectos y políticas de las naciones, así como de los organismos internacionales, muchos de ellos creados ex profeso para laborar en congruencia con el recién aflorado concepto en cuestión. El desarrollo se convirtió en un eje  de la reconstrucción del orden global. Sin embargo, a la par que gravitaban  cada vez más los intereses de las potencias internacionales, se olvidaron de los países que más necesitaban  desarrollarse.

El desarrollo económico se ha definido en términos de crecimiento económico y de distribución como el proceso en virtud del cual la renta real per cápita de un país aumenta durante un largo período de tiempo. Lo cual parece olvidar que no solamente contribuyen a tal factor el progreso económico sino, también, el desarrollo humano y capacidad de convivencia social. Una definición más completa  es dada por Sunkel, quien dice que "es un proceso de cambio social que hace referencia a una evolución deliberada que persigue como fin último la igualdad de oportunidades sociales, políticas y económicas en el plano social y en relación a las sociedades con patrones más elevados de bienestar", englobando varios de los conceptos vertidos anteriormente.

Se tiene que el desarrollo económico,  definido matemáticamente es: 

DE = G + D + B + S   (1)

Donde:

DE= Desarrollo Económico

G= Crecimiento

D= Distribución

B= Bienestar

S= Sostenibilidad


A continuación se abordarán cada uno de las variables independientes de tal ecuación.

i)Crecimiento.

Siendo la variable a las que se le ha dedicado más importancia, así como la que se ha cuantificado de manera más fácil en términos monetarios, se le dedica una atención especial en el presente trabajo.

 El crecimiento económico es el aumento en el valor de la producción de un país, en términos reales, en un periodo de tiempo. Una economía en crecimiento implicará, ceteris paribus, aumentar los niveles de vida de su población, mejorar las expectativas de los agentes económicos e involucrar al país en un círculo virtuoso.   

La teoría del crecimiento busca explicar los determinantes de la tasa de crecimiento de un país y los pesos que tienen cada una de las variables mencionadas en la misma tasa, que dependerán de las condiciones concretas de cada economía.

Las políticas de corte neoclásico (o como se les ha dado por llamar: neoliberales) se encuentran en un extremo, con su planteamiento principal de que los mercados funcionan mejor sin la intervención del gobierno. En el otro extremo, están los teóricos que se han identificado dentro de una escuela de pensamiento postkeynesiana, quienes se han interesado principalmente por el estudio de la demanda agregada y los efectos de la política económica sobre la misma.

Otro punto de vista es el de los llamados teóricos de la oferta, quienes, en relación a la teoría económica del crecimiento, plantean que las ofertas de capital y de trabajo no están dadas independientemente de los incentivos a trabajar, a ahorrar y a invertir. Por lo tanto, proponen que en la búsqueda de estos incentivos, la política fiscal puede jugar un papel importante, pues influye en la oferta de los factores y por tanto, en el nivel y en la tasa de crecimiento de la producción.

Para medir el crecimiento se utilizan indicadores como el Producto Nacional Bruto (PNB) y el Producto Interno Bruto (PIB). El crecimiento en México se mide con la tasa de variación del PIB real de un año a otro. El PIB es el valor de todos los bienes y servicios finales producidos en el interior de un país en un periodo de tiempo determinado.

Por otra parte menciona Arthur Lewis que las tres causas inmediatas del crecimiento económico son la actividad económica, un creciente conocimiento y un mayor capital, en donde el crecimiento del capital adquiere un significado especial dentro de  una economía donde el sector público y el sector externo se encuentran en equilibrio. El ahorro interno se traduce en la única fuente de inversión productiva, entendida como un aumento en las reservas de capital por algunas corrientes teóricas, para otros no es inmediata la inversión productiva, pero no deja por ello de ser trascendental en tales modelos la existencia de ahorro interno. Es por ello que es prioritaria la atención al ahorro interno y su investigación para determinar su monto, así como las variables que inciden en él. También es importante hacer énfasis en el incremento en la productividad de los factores de la producción. En este aspecto destacan la inversión en capital humano, la inversión en investigación y desarrollo (R&D), y el logro de economías de escala. Entonces, para incrementar la productividad de los factores y en congruencia con las causas que postula Lewis, la búsqueda se encamina hacia las variables que determinan los tres aspectos mencionados, y la posibilidad de influir en ellas.

ii)Distribución.

El tema de la distribución está asociado con el porcentaje del ingreso nacional que corresponde a los sectores de la población, segmentados de acuerdo a su ingreso personal, que ha sido la forma imperante de medir la distribución del ingreso.

La desigualdad en la distribución del ingreso que es un concepto paralelo, es medida por medio de la Curva de Lorenz, cuya área comprendida entre su función y la recta secante que modela una distribución ideal, expresa la diferencia entre los términos reales e ideales de la distribución de una nación. Lo anterior se presenta por medio del Índice Gini, que al comparar la recta de distribución ideal con la Curva de Lorenz para cada nación, región o bloque continental, permite hacer comparaciones estandarizadas de la distribución de la riqueza nacional entre los diferentes estratos de la población, segmentados como tales de acuerdo a su ingreso personal

En el caso de México se observa que ha evolucionado la desigualdad a lo largo del análisis comparado temporal, ya que se concentra cada vez más en los estratos más pudientes, desamparando a los que tienen un ingreso personal menor. De acuerdo a estándares de la desigualdad mundial, siempre en relación con el Índice Gini, se ha definido que menos del 17% del PIB nacional para los estratos inferiores, indican una desigualdad pronunciada. México en 1998 tiene el 13%, ocupando con ello un tercer lugar mundial en desigualdad.

iii)Bienestar.

El tema del bienestar es un tanto controversial, ya que no se ha logrado un consenso absoluto en cuestión de las variables a medir, ni en la ponderación que se alcanzará. En resumen, no hay una función de bienestar que sea universalmente aplicada y reconocida como tal. A nivel global ha preponderado el Índice de Desarrollo Humano (HDI) propuesto por el PNUD (UNDP), que actualmente permite hacer una medición y comparación de los niveles de bienestar alcanzados por  las naciones que se incluyen en los reportes.

El HDI incluye factores como el acceso a la educación, a salud, agua potable, nivel de ingreso, esperanza de vida, desarrollo relativo al género, pobreza, mortalidad-natalidad infantil, entre otros. El informe 2004 incluye 33 cuadros y casi 200 indicadores, que dan un panorama de la situación de los países investigados en relación con el bienestar.

México ocupa una posición mayor que en el 2003; en efecto pasamos del lugar 54 al 53, de un total de 177 países. Es decir estamos en la punta de los países con desarrollo medio, pero distamos bastante de la congruencia con nuestro décimo lugar en tamaño de economía nacional.

Si se comparan las cifras de bienestar de  México con Estados Unidos y Canadá, países con los que tiene actualmente firmado el TLC  y copartícipes de la OCDE, se observa  que existen enormes brechas que están plasmadas en el HDI, ya que hay  una tremenda diferencia en diferentes factores, como en esperanza de vida, que en Canadá es de 79 años, en Estados Unidos de 77 y en México de 73.

En el caso concreto de la entidad, se observa que existen municipios con un HDI de 0.60, lo cual los sitúa en el mismo nivel de desarrollo humano que países del África, siendo un  compromiso eludido históricamente y reto para una entidad federativa que se ha caracterizado por tener una presencia masónica fuerte entre los actores políticos que han decidido su rumbo.

iv)Sostenibilidad

 Tal concepto proviene de las ciencias biológicas. La forma de evaluar la conservación o depredación de un recurso consiste en incorporar criterios de trabajo a los patrones y características naturales de un recurso.  Desarrollo económico sustentable ha sido definido por algunos investigadores como instalaciones de infraestructura de larga duración o un tipo de desarrollo donde los recursos son distribuidos de tal forma que permiten satisfacer las necesidades básicas de los habitantes, pero también se toma en cuenta que las generaciones futuras, puedan tener acceso a esos recursos y poder así, gozar de las condiciones de vida digna que los avances científicos y tecnológicos ponen a nuestro alcance. Intrínsecamente aparecen los fenómenos exógenos o externalidades que son aquellos que operan al margen de los criterios de trabajo como los programas de protección de los bosques, cierre de áreas de pastoreo y protección de esos recursos.

Los recursos susceptibles de ser sustentables principalmente son los recursos naturales, como el agua, los recursos forestales, el suelo, la pureza ambiental. Todo ello ha sido medido en la actualidad y estimado en términos económicos, hablándose de capital ambiental.

El tema de la sostenibilidad se ha considerado también como una forma de imperialismo, al ser manejado como un discurso que reafirma y reproduce la estructura capitalista imperante, a la par que permite la venta de tecnología ecológica o “sustentable” a naciones previamente depredadas por medio de la explotación exhaustiva de sus recursos naturales, empleadas como materias primas.

Lamentablemente, el interés por el medio ambiente se ha considerado, durante demasiado tiempo, una cuestión periférica y de poco peso que puede tratarse como un lujo dentro del contexto de la prosperidad. Demasiada gente inclinará la cabeza en señal de asentimiento y dirá "Si, estoy en favor del medio ambiente... siempre y cuando no cueste empleos". Precisamente en este análisis tremendamente equivocado está el desafío intelectual fundamental que nos presenta el desarrollo sostenible.

V. Propuesta.

Además de las variables ya definidas anteriormente, es necesario definir prioridades que pueden determinar líneas de investigación y de acción para la masonería michoacana, inmersa en esta realidad concreta.

La población debe ser una prioridad principal para el desarrollo. Se ha creado un plan internacional, acordado en Cairo en 1994, que propone un enfoque completo para lograr un cambio demográfico rápido. El plan haría disponible universalmente la planificación familiar y los servicios de salud para la procreación, extendería enormemente la educación de las niñas y se concentraría en la supervivencia infantil, la responsabilidad de los hombres, el fortalecimiento de las familias y la participación de organizaciones no gubernamentales a nivel popular.

La promoción de los derechos sociales, políticos y económicos de la mujer, que son recurso extraordinariamente importante para el crecimiento y agentes para el cambio. El fruto de estas iniciativas, en términos de estabilidad, calidad del medio ambiente y productividad económica, tendrá más valor que su costo en el transcurso de las generaciones. Esta será una meta que se puede alcanzar para mediados del siglo XXI.

La provisión de servicios básicos de salud, es una inversión acertada para la comunidad de naciones y puede lograrse a un costo mundial relativamente pequeño. La eliminación de cuatro enfermedades principales y fácilmente previsibles, el sarampión, el tétanos, la tos ferina y la poliomielitis; la erradicación de las deficiencias de yodo y vitamina A y la disponibilidad mundial de terapia oral de rehidratación son metas que se pueden lograr para el 2015. Con sólo estas medidas se salvarían entre 3 y 4 millones de vidas al año, se prevendría la muerte quizá de 20 millones de niños en su primera infancia, se aliviaría el sufrimiento inconmensurable e innecesario y se haría una contribución considerable para disminuir la presión que lleva a tener familias más grandes..

La biodiversidad  es otra prioridad, denominación amplia que abarca la tarea de preservar el patrimonio biológico que comprende todas las formas de vida. Esta vasta riqueza de información genética es esencial para nuestra integridad económica y ambiental a largo plazo y debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para preservarla. Es necesario catalogar, explorar y utilizar en forma sostenible esta gran biblioteca de información, en gran parte desconocida. El próximo siglo seguramente será el siglo de la biología y debemos ser partícipes a fin de utilizar cabalmente estas oportunidades extraordinarias de recursos nuevos de alimentos, combustibles y productos farmacéuticos.

La integración de los imperativos ambientales y económicos a nivel nacional es insoslayable.. Ya no podemos presumir que no nos cuesta nada contaminar el aire y agotar los recursos. En cambio, debemos reconocer esos costos y no abandonarnos a que la mano invisible nos ayude a determinar la forma más eficiente de lograr nuestros objetivos ambientales.

Otro desafío es reformar las instituciones, locales, estatales nacionales e internacionales para promover mejor el desarrollo sostenible y hacer mayor hincapié en los proyectos a escala menor, descentralizados, con el fin de fomentar el desarrollo sustitutivo, proteger el medio ambiente, preservar los derechos de las poblaciones locales y reconocer la función crucial de las subpoblaciones o minorías, particularmente de mujeres, en el proceso de desarrollo.

 La prevención de crisis y el desarrollo sostenible están entre los grandes desafíos de este siglo. Es tiempo de equipar con herramientas nuevas el enfoque de  la soberanía mexicana, reconociendo que nuestro futuro  y el de nuestros hijos está en juego, y considerando que existen tres principales impedimentos hacia el desarrollo, que son:

i)                     A todo crecimiento de una de las variables independientes corresponde un costo en otra de las variables. Todo tiene un precio, tal y como la dualidad riqueza versus felicidad.

ii)                   La sociedad adquisitiva. Le disgusta a la sociedad la actitud hacia el desarrollo, con los cambios laborales, actitudinales y de consumo que conlleva.

iii)                  Problemas de transición. En sociedades que han tenido periodos prolongados de subdesarrollo aparecen una  problemática especial, ya que al igual que su estructura productiva se ha deteriorado, sus creencias y hábitos se han implantado en su idiosincrasia, dejando de ser un problema estrictamente económico, convirtiéndose en un conglomerado  complejo.

Los cuales hay que combatir  al igual que a  los tres asesinos del Maestro Hiram Abif desde nuestras respectivas tribunas y analizar el concepto desde una postura institucional como Masonería, como Logias Simbólicas o Capitulares, y como individuos que somos parte de una familia que también está inmersa en tal dinámica de concentración- dispersión falsamente dicotómica, decididamente maniqueizada por la oligarquía local, que ahora aparece abrazando al proletariado, temerosa ante la inserción de empresas globales y buscando legitimidad.


Or:. de ___ a 18 de junio de 2005,  E.·.V.·.

 

 Frat.·.

 Masón de Pants

Es Cuanto!